Factores como crisis económica e incertidumbre
laboral hacen que aumenten estos establecimientos.

Hace seis años Ángela López sostiene
su hogar por cuenta de una tienda en el sector de la Mota. Esa manera de
ganarse la vida es la misma de 7.858 hogares en Medellín que encuentran su
sustento por medio de esos pequeños locales, por lo general, ubicados en casas.
trás el reciente censo
Infocomercio, realizado por Servinformación para el periodo 2011 - 2013, en la
capital antioqueña hay una tienda por cada 308 habitantes, ubicando este
negocio en el número uno del ranking de los 10 más comunes en la ciudad.
El fenómeno del crecimiento de
este tipo de establecimientos se da en la mayoría del país y es explicado por
Marcelo Carrascal, gerente de Infocomercio, por la informalidad del ingreso
económico de los colombianos.
“Mucha gente esperaba que las
tiendas de barrio fueran desapareciendo dada la proliferación de almacenes de
cadena. Pero estos lugares han perdurado por temas como el desempleo”, explica,
al anotar que “lo más fácil para la gente es montar una tienda de abarrotes en
el garaje de su casa”.
Ángela es un ejemplo de ello.
Perdió su empleo en un almacén de repuestos y consideró que tener una tienda
era la alternativa más fácil para emplearse y criar, de mejor manera, a sus
tres hijos.
Admite que antes de tener la
Charcutería Portales, pensó en una panadería, otro negocio popular de la
ciudad, pero al que las tiendas triplican a la hora de los paisas decidir ser
independientes.
El caso de Ángela es, para
Esperanza Arango, directora de Investigación de FENALCO, el mismo de personas
que no han ingresado al mercado laboral formal y este negocio les representa,
además de una baja inversión, la oportunidad de conocer la comunidad.
“En las tiendas se venden
productos de consumo masivo que es lo que más se demanda en los barrios, donde
está la mayor población consumidora”, indica.
Resalta que el servicio del
tendero también es valorado porque fían y pueden comprar lo del diario (dosis
personales como el shampoo, jabón o leche).
Ese ‘menudeo’ no es mirado con
buenos ojos por algunos economistas que no creen que las tiendas aporten mucho
al crecimiento del país. “Por ser pequeños no facturan lo necesario para ser
grandes contribuyentes.
Pero algunos ya han empezado a
tributar dando el paso a minimercados y tener ventas importantes”, dice Arango.
Ese lugar, casi invisible que le
dan unos a ese negocio dentro de la economía nacional, tiene sin cuidado a
Ángela. Para ella, lo más importante es que puede sobrevivir y cumple
diariamente con los pagos a sus proveedores.
Desde años atrás, las tiendas de barrio se han convertido en la oportunidad económica de muchos colombianos. Su fácil montaje y manejo, así como el tener clientes permanentes, son algunas de las razones por las que, por ejemplo en Medellín, son el negocio más popular.
Según el más reciente censo
Infocomercio, realizado por Servinformación para el periodo 2011 - 2013, en la
capital antioqueña hay una tienda por cada 308 habitantes, ubicando este
negocio en el número uno del ranking de los 10 más comunes en la ciudad.
El fenómeno del crecimiento de
este tipo de establecimientos se da en la mayoría del país y es explicado por
Marcelo Carrascal, gerente de Infocomercio, por la informalidad del ingreso
económico de los colombianos.
OPINIÓN PERSONAL:
Percibir el negocio como una
empresa es clave para crecer y llegar a ser más amplio, el formato de tienda
más grande que existe. Es el logro de un empresario, que busca instrumentos
para formalizar y obtener una administración segura y practica de su negocio.
De esta idea es que un número significativo
de tenderos manipulan su establecimiento de forma técnica y profesional.
Pero eso si cultivando ciertas características
como las buenas relaciones con la comunidad y asumiendo un interés persistente
por ser cada vez mejores personas y comerciantes es que los tenderos deberán crecer
con sus establecimientos.
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